en el cielo, las estrellas
y rutilantes centellas,
de pronto aparecerán.
El fuego de una mirada,
será un recuerdo perdido,
de todo lo que has vivido
y guardaste en tu morada.
Mis ojos, como el cristal,
se quebrarán dulcemente,
quedarán seguramente,
sin el brillo celestial
que atesoró la riqueza
de contemplar la belleza
como meta principal,
al gozar con los sentidos
los más hermosos sonidos
antes del acto final.
La vida va a proseguir,
aunque ya, no esté presente
y entonces, sabrá la gente,
que antes de salir de escena,
ha merecido la pena,
la aventura de vivir.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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