domingo, 23 de agosto de 2026

Un planeta herido.

La Tierra, adormecida 
despierta con temblores,
sus grandes estertores 
nos dicen que está herida.


Herida en los horrores 
de nuestra humanidad,
que niega una verdad,
callando sus temores.


En la Naturaleza,
quemamos toda vida,
sin juicio, ni medida,
siendo una gran torpeza.


La Tierra, no lo entiende 
y sufre en la agonía 
que siente cada día,
por ello, se defiende.


Al sentirse agredida,
por su convencimiento 
el estremecimiento 
es una sacudida 
en toda su corteza,
teniendo la certeza
y así nuestra ciudades,
sufren atrocidades,
por su mortal mordida.


Abriendo sus entrañas 
con fuego vengador,
aumentará el calor 
con cifras muy extrañas.


Es algo sistemático,
por la angustia divina 
y pronto se adivina 
este cambio climático.


Es un planeta vivo 
que no se siente amado 
y ahora que ha despertado,
nos puede ser nocivo.


Si nunca respetamos 
el mundo en que vivimos 
y jamás lo asumimos,
ahora nos enfrentamos 
a nuestra destrucción 
y el alma se estremece,
pues siente que perece 
por desesperación.


Veamos la lección
que da nuestro planeta,
que nuestra mente inquieta 
tenga una solución.

Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.







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