sábado, 12 de septiembre de 2026

La fragilidad de la Conciencia.

Cada cuerpo renacido 
lleva un ángel y un demonio,
que darán su testimonio 
de todo lo acontecido.

La virtud o la maldad,
son un cuerpo dividido,
en un abismo perdido,
que  buscan su realidad.


Así, la concupiscencia,
se considera pecado,
por la huella que ha dejado,
sobre una frágil conciencia.


Moribunda, la virtud,
cuando el deseo la excita,
la vida, la resucita 
en su total magnitud.


Al amar, has de acabar 
con esa cruel simiente l
que se escapa libremente
y te impide razonar.


En el amor, la prudencia,
es la base del cariño,
con la inocencia de un niño,
reconstruye tu conciencia.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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