que sigue sin resolverse
y lo que no puede verse
deja un doloroso estigma.
No puede decir la ciencia,
si habrá una resurrección,
o una nueva encarnación
que lleve nuestra conciencia.
Ante esta interrogación,
que nunca fue despejada,
una mente liberada,
concluye con la objeción
de una duda razonable,
si existe Dios, que nos hable
y nos dé una solución.
Si hay una vida postrera,
desde el umbral de la muerte
y a todos, la misma suerte
es lo que al fin nos espera,
una palabra sincera
puede darnos esperanza.
Desde que la vida avanza,
el tiempo no se detiene
y es así, como nos viene
marcado nuestro destino,
cada cual tiene un camino
que deberá recorrer
cada nuevo amanecer.
Y al terminar nuestro viaje,
sólo nos queda el morir,
todos tendremos que ir
muy ligeros de equipaje.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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