de ti nace la humildad,
para hallar en tu verdad,
la más voluble belleza.
De ti, el viento que susurra
un canto de eternidad,
creando una realidad,
en un tiempo, en que transcurra,
bajo tu cielo, la calma,
que necesita mi alma,
ante la paz del silencio.
Tan sólo, el arrullo leve
del agua precipitada,
en la bendición pactada,
que sentimos, cuando llueve
y en la humedad que presencio,
nos muestras con tu verdor,
un sortilegio de amor,
sobre el monte, en su ladera,
pues si acaso, no lloviera,
en tu aridez, la tristeza,
se enredaría al destino
en los bordes del camino,
surcado por la maleza.
Hoy te he sentido presente
en las aves y su vuelo,
suspirando en un anhelo
que se espera y se presiente,
como pequeña simiente
que somos, creando un verso,
una bondad, que se siente.
Madre Naturaleza,
en mi voz, se crea un grito,
honrando tu potestad,
porque tu abrazo, en verdad,
es cuanto yo necesito.
Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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