de todos los dioses, discurre un río de lava.
El corazón ardiente de Gaia, sangra
ante la agresión humana hacia la Naturaleza.
Las columnas en las que se sustentan
todas las civilizaciones,
caerán estrepitosamente, al mismo tiempo
que las estatuas de sus dioses
y todas sus creencias y fundamentos.
Un paraguas abierto, no frenará una lluvia
de meteoritos, ni la materia piroplástica
que arrojan los volcanes desde sus gargantas.
La estupidez humana es un caballo
famélico y ciego, que galopa sin cesar
hacia un insondable abismo.
Escrito en Agosto 2021 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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