que ignorarlas, ya no puedo,
de todas ellas, me quedo
con el color de las rosas,
el perfume embriagador,
que destila la inocencia,
perdido en la adolescencia.
o en la voz de un trovador.
que fiel canta a su verdad,
con justa fidelidad.
Surge un poema, que nace,
degustando esa palabra,
que en nuestra mente se labra
y en la boca se deshace.
He visto terribles hechos
y cosas maravillosas,
(El perfume de las rosas
o el hedor de los helechos)
Mi verso es la sucesión
de palabras que, emitidas,
dan sentido a nuestras vidas,
si nacen del corazón.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario