Como si un viento largo, fuera el motivo
para despeinar los cabellos y las ideas,
contrariando el camino decidido
y sentenciándolo como “No muy acertado”.
Como si el error fuera tan presente,
como cotidiano.
Sin una luz de innata presencia, que señalice
lo que es correcto y disuelva aquello
que no lo es.
Así se manifiesta la imprecisión, en la morada
mental, habitada por la duda.
La eterna duda y sus imprevisibles variantes.
Como si nos faltara algún paso, para dejar
constancia de nuestro caminar, largo o
extremadamente corto.
La única certeza es ese temor a equivocarnos,
e ignorar que, hasta en la duda se manifiestan,
al menos dos vertientes, que parten
de un mismo cauce hacia varios destinos.
¿Destinos o caminos?
¿Cuál es la resolución inequívoca,
para encontrar esa verdad, que buscamos?
Tal vez, en cada paso que decidamos dar,
podremos hallar las respuestas, a algunas
de nuestras preguntas.
La incógnita es acaso, una sombra
que se alarga y nos persigue detrás de cada
foco de luz de inteligencia y que encontramos
entre las tinieblas de todas nuestras dudas
existenciales.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario