que acaricia las rocas, tu voz
llega hasta mi playa y va dejando un rastro
de ternura y sensatez en los oídos secos
y estériles.
Nunca presté atención al canto de sirenas,
estuve sumergido en las profundidades
de mis pensamientos, pero tú, sólo tú
consigues abrir un espacio en las conciencias
dormidas.
No se trata de fuerza, sino de la constancia
requerida y al igual que la ola al romper
contra el arrecife, vas ablandando
las férreas voluntades,
perdidas en los abismos de las dudas,
cuando la razón ignora su identidad
y su destino.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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