domingo, 31 de agosto de 2025

Tigres del tamaño del odio.

Hay tigres del tamaño del odio, 
que van devorando la entraña.
Crecen como una sombra que se alarga,
ocultando la luz de la inteligencia 
y sus carnes huelen a humo, a sangre
y a pólvora.


No sé, en que momento de descuido,
se origina la fuga de esta alimaña,
que puede convertir la blanca esclerótica 
de unos ojos puros, en miradas ensangrentadas.


El enojo crece, y dibuja rayas en su piel,
como los barrotes de la prisión de su alma.
Un tigre que ruge con la voz profunda 
del hambre y la destrucción de las guerras.


Insaciable y sanguinario, oculto entre 
las sombras de una razón que agoniza.
Brota su salvaje forma, en un corazón 
herido por un irracional rencor, hacia el mundo 
y hacia su propia imagen, desfigurada 
por los cristales insertados en su corazón.


Nadie ha podido averiguar el motivo 
o la causa de su nacimiento.
Depredador de la inocencia, deambula,
atrapado por la sombra de su propio mal
y nada queda, sino la desolación.


Sangre toda, que se agolpa en las sienes,
nublando la libre circulación de la virtud,
nacida de un pensamiento de concordia 
y ahora sólo es un triste cadáver,
que se esfuma entre los recuerdos 
de los días felices.

Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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