sábado, 2 de agosto de 2025

Te aprieto contra mi pecho y te amo.

Aprieto tu níveo bulto percibido,
no ignorado, en la latencia de la cercanía.
Sobre un caudal de emociones, navego 
y naufrago en ti.
Me acerco, te siento entre mis brazos,
como nieve que se escurre entre mis dedos,
al calor de mi corazón que te ama,
latiendo, mecido entre mis cálidos sueños.


Contra mi pecho te guardo, reteniendo 
el último aliento, antes de que escape 
de mi boca, al pronunciar tu nombre.
Te amo, te amo si, y siento desvanecerse
el temor de no hallarte, tan insospechada,
como esquiva.
Luz acaso, que a mi vida acudes 
con tu radiante presencia.
Llenas los espacios de mi mente, 
coronando mi frente de flores de Estío
y me estremezco con tu contacto.


Tu cuerpo me transmite esa calidez, 
que en la nieve deshace toda intención 
ignorada, pero presente en ti y en mi.
Atesoro ese instante, como quien abraza
la niebla bajo un rayo de sol matutino,
antes de que el día resuelva y disipe 
toda nostalgia, nacida en mi alma
durante una noche de amor.

Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




No hay comentarios:

Publicar un comentario