que se entreteje entre las tramas
de un pensamiento, ávido de sombra,
que intenta ocultar el brillo diamantino
de la razón.
Razón pura, que no conoce el hastío
de sentirse inútil ante tanta falsedad.
Hay demasiadas mentiras, vagando libremente
y nutriendo los egos, haciendo estallar
todas las ilusiones fundamentadas
en la verdad.
Verdad única e irrepetible, que en nada
se asemeja a la ignominiosa falacia
de quien se protege, vistiéndose
con las crueles capas, desprendidas
de un temor incierto y maquillado a voluntad.
Es en ese velo perpetuo de sombra enajenada,
donde comienza la privación de nuestra libertad.
Libertad que nos conduce
hacia la luz primigenia de toda realidad
manifestada.
Dadme un motivo, para no odiar la mentira.
Esa mentira, que se muestra vencedora,
ante un verdad desnuda.
Sin alhajas, ni oropeles de excesos,
que nos impidan caminar.
Verdad, sin una carga añadida
a nuestra realidad más pura y auténtica.
Dadme un motivo, para volver a creer
en el ser humano, o regresad al Infierno,
antes de que todo se consuma por vuestro
desmedido egoísmo.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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