convertido, a pesar de un nacimiento
que le iba a llevar al sufrimiento,
defendiendo una verdad, sobre sí mismo.
Por su fe, como rayos, las saetas
se clavaron en su cuerpo desolado
y por muerto, lo dejaron olvidado,
el silencio lo mantuvo entre profetas.
que temieron que iba a ser ejecutado
al saber que, de la muerte rescatado
en su vida, dada su temeridad
iba ser todo un ejemplo en la verdad,
que vivía sin temor con fe muy ciega.
A este santo, su valor no se le niega
y de nuevo detenido y apresado,
hasta verlo morir, sufrió azotado,
una vida que al martirio se le entrega.
Su belleza y resplandor aún me inspiran
y esa firme voluntad como cristiano,
le ganaron el respeto del romano
y los pueblos de la Tierra, que lo admiran.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
Imagen de un cuadro de Julio César Alonso Estalayo.

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