caminaré como un ciego,
pues en el fondo de un vaso,
no puede beberse luego,
las mieles que en el pasado,
crearon nuestro futuro,
y además, lo más seguro
es que el alma dolorida,
no encuentre jamás la entrada,
pues está muy despistada
en el punto de salida.
Acaso, sea un exceso
volver a un origen cierto,
cuando el pasado se ha muerto,
preso de su propio peso.
Así se siente la vida,
cuando ya no queda nada
de una época pasada,
que dejamos dividida.
Nuestro tiempo es la conciencia,
de la experiencia que hallamos,
porque cuando caminamos,
no perdernos la paciencia,
que se impone en la razón,
pues el presente es muy grato,
si se vive con recato.
Sólo en un presente vivo
podemos desarrollar,
lo que se puede entregar,
por más razón y motivo.
Porque lo más relevante,
es vivir en el “Ahora “
sin tardanza y sin demora,
con un paso por delante.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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