si tenemos la paciencia
de tener la diligencia,
a la hora de escuchar.
Se impregnan de sensaciones
y por todas sus aristas,
llevan las causas previstas
de todas las emociones,
que nuevamente reitera,
como renovada historia,
grabada por su memoria,
durante un compás de espera.
Son silenciosos testigos
de todas las experiencias,
sin las prisas, ni emergencias,
en un tiempo sin postigos,
dejando una puerta abierta,
a la posibilidad,
de declarar la verdad,
a la mente más despierta.
Hay miradas que deslizan
sus ojos, y no ven nada
y oídos que ya, de entrada,
ni un sonido localizan.
Porque no saben captar
el misterio que se encierra
en las piedras y en la tierra;
por no saber escuchar,
ni dirigir la mirada
hacia el alma de las cosas,
pues las piedras más rocosas,
siempre nos pueden narrar
las leyendas más hermosas
de los tiempos más lejanos,
todo queda en nuestras manos,
sobre una piedra blindada.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario