que nada perdura
y el tiempo disuelve
todo lo que envuelve
en su envergadura
e intenta flotar.
Mas, ancho es el mar
y el tiempo maneja
la esfera que deja
pronto de girar.
Y cae por su peso,
se hunde lentamente,
y aunque que se lamente,
ya no habrá regreso.
Todo se dibuja
sobre su encerado
y queda borrado
con saña, y empuja
hacia el arrecife,
el frágil esquife,
de toda ilusión.
Su navegación,
ante una tormenta,
por su riesgo, aumenta
la disposición,
a perder la calma
de su vida incierta,
porque queda abierta
la herida en su alma.
Y se precipita
en su amargo olvido,
lo que se ha vivido,
porque se limita.
El tiempo es sin duda,
quien roba ilusiones,
de los corazones,
pues todo lo muda,
disuelve y olvida.
Frágil es la vida
que el tiempo domina,
todo se termina
y nada nos queda,
el tiempo la enreda
y espera en su esquina.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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