Te me apareces en los espejos
inacabados de mi memoria,
como una densa y profunda historia,
que se completa con sus reflejos.
Y entre las brumas del pensamiento,
brota de nuevo tu imagen pura,
con una nota firme y segura,
que agita todo mi sentimiento.
Estás conmigo, porque presiento
que no te fuiste, y en tu regreso,
sigues el curso de tu progreso,
en un lejano y próspero intento.
Fuiste en mi mente, luz que destella,
al comprender tu filosofía,
fuiste la imagen clara del día,
que me mostró que la vida es bella.
Fuiste mi guía, y en mi camino,
de ti aprendí a vivir sin miedo,
llegaste a mi, con un nuevo credo,
para forjar mi propio destino.
Fuiste virtud, que siempre perdona
y me enseñaste, que la bondad,
es algo útil en mi heredad,
para sentirme buena persona.
Que en esta vida se necesita
un gesto amable y una sonrisa
y una palabra, justa y precisa,
será la cumbre de mi visita.
Que en este mundo, queda tu huella
y en alta estima queda el sabor,
de lo que hicimos con mucho amor,
porque sin duda…¡La vida es bella!.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario