sábado, 4 de octubre de 2025

Más allá de los remotos y altos cerros.

Más allá de los remotos y altos cerros,
donde el viento va peinando sus laderas
se oyen voces muy lejanas, lastimeras
y se escuchan los ladridos de los perros.


En su vieja cabaña, el leñador 
se protege de los fríos invernales,
cae la nieve, empañando ventanales,
por el fuego que crepita en su interior
y se cuentan los minutos a diario,
a la espera de que pase esta estación,
suspirando con la vaga sensación,
de vencer un soliloquio, por precario.


Es tiempo que, marchito en soledades, 
al calor puede sentir reconfortante,
pues aún queda mucho invierno por delante 
y un vacío, entre sus muchas humedades.


Hoy, la leña consumida bajo el fuego,
deja un cálido sabor en la añoranza,
como un sueño, que se siente y no se alcanza,
enredado en un sin fin, su extraño juego.


En las llamas, danzan sombras espectrales 
y los ópalos de fuego se disipan,
pues vencidos por las sombras, participan 
con el humo del hogar, en espirales.


El invierno se despide, y en la espera,
ve nacer un brote nuevo de esperanza,
es la vida que renace con su danza,
celebrando una perfecta primavera.

Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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