la nieve se queda hendida,
y ha de verse derretida
por el propósito humano,
de esa nueva voluntad,
que se trata, en realidad,
de vivir la primavera.
Y aunque el frío no lo quiera,
la flor brota bajo un manto
de nieve, y se escucha el canto
del ave en su grácil vuelo,
porque así, surge un anhelo
bajo los rayos solares
y el cantar de los cantares,
es esa firme promesa.
(Sortilegio de princesa
que en la aurora deseada,
deja su impronta grabada)
En su tierno despertar,
la vida se despereza,
atrás queda la tristeza
de un invierno en soledad.
Ahora brilla una verdad,
que se abre en la fe primera
de una nueva primavera,
que con pétalos de flores,
agasaja a los amores,
que brotando entre la gente,
tiene un brillo diferente.
Su luz irradia belleza,
y nos invita a existir
en el gozo de vivir,
su dimensión y grandeza.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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