van nuestras esperanzas, porque el cielo
tiene esa dimensión, que en nuestro anhelo
dejamos que repose en nuestro lecho.
La vida nos sorprende con un giro
y vuelve todo impulso del revés,
lo mismo que una hoja por su envés,
que queda volteada en un suspiro.
Suspira el corazón, y en sus razones,
fluctuan las ideas luminosas,
que llegan con sus galas más hermosas,
brotando como el aire en tus pulmones.
Por respirar la vida en cada instante,
a cada sorbo, baja a la garganta,
por ello al suspirar, el alma canta
un himno en libertad, y ya es bastante.
Acaso, con un rictus de tragedia,
se mueve una intención y despabila,
por esa fluidez que ahora destila
y todo en un segundo se remedia.
La risa fue en un tiempo censurada,
como si fuera un pésimo pecado,
si el tiempo del humor, no ha terminado,
que vuelva, resurgiendo de la nada.
La risa es la cabal liberación,
de todo lo que al alma resentida,
le aporta otro nivel, le da la vida
y anega en su experiencia a la razón.
Tan sólo existe un puro corazón,
que observa que la vida es disfrutar
y es algo que se debe matizar
en aras de una única ilusión.
Debemos disfrutar, sin tener prisa,
de todo lo que el mundo nos ofrece
y ver que la tensión desaparece,
al liberar el llanto con la risa.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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