la luz que brota por la perspectiva,
que pueda resultar más positiva
y alcance su labor en mi sosiego.
A mi calma le dibujo una sonrisa
y un saber estar inmóvil, laso,
la vida ralentiza un breve paso
y vuelve en los aromas de la brisa.
Detiene esas prisas tan nocivas,
que nunca nos conducen sabiamente,
nos llevan hacia abismos de la mente
y llegan en las horas permisivas.
Regresa lucidez al pensamiento,
pues nada se atropella en esa idea,
que busca una razón, para que vea
el fondo de todo un razonamiento.
Mi calma se acomoda y se satura
en esa sobriedad, que se destila,
cuando en mi soledad, también perfila,
la mágica intención de su estructura.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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