¿Estamos, o ya no estamos
y tan sólo presenciamos
los ángulos que son romos?
En una sala de espera
vemos pasar nuestra vida,
con la mirada perdida,
como otra vida cualquiera.
Y ante un cristal empañado,
las huellas quedan borradas,
si acaso, algunas miradas
retornarán al pasado.
En un tiempo indefinido
se pierde en nuestra memoria,
cada paso en nuestra historia,
con un único latido.
Son impresiones sentidas,
que ahora se van deshaciendo,
mientras está anocheciendo,
y permanecen dormidas.
Tal vez, fueron tan livianas,
que apenas si se sustentan
y sin duda, representan
que se vivieron con ganas.
Mas, todo queda bien dicho,
porque su huella imborrable,
en un día memorable,
no fue, tan sólo un capricho.
Fue un giro en el intelecto
que ha guardado en mi memoria,
un capítulo en la historia,
con un dictado perfecto.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario