la cremación de su espíritu.
Como una invocación a sus propios demonios,
se desplaza estrepitosamente, resbalando
hacia la orilla de la boca de sus instintos
y perece la parte más sutil de su anatomía,
dejando al descubierto su forma de expresión
más grosera.
Se queman sus redes neuronales,
al aplaudir la estupidez reiterativa
de los cómicos desahuciados del encanto
de la risa.
Un lamentable rictus desgarra sus bocas
y una basura, repleta de insectos malolientes,
penetran en ella.
Lo burdo se instala en sus mentes,
con una moda aceptada y difundida,
por quienes añaden los cerebros inválidos
en las nauseabundas ensaladas, que son
devoradas en medio del hastío
y la mediocridad.
Existen ángulos muertos en las memorias
desquiciadas.
Se clavan agujas en los ojos y se cosen
los párpados, para emular un arte,
que ni conocen, ni comprenden, y niegan
todo lo que no queda al alcance
de una declamación ruidosa y sin fundamento
reconocido, entre las esferas sociales que,
aún no han sido contaminadas,
por el mal gusto de sus trágicas decisiones.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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