bajo una lluvia densa, que se muestra copiosa,
sin pretender en mi ánimo, conseguir otra cosa,
que un instante precioso, en un rapto de vida,
en esos sobrios márgenes, de un tiempo entretejido.
A base de constancias sobre encuentros fortuitos,
dedico mi atención, y silenciando gritos,
te guardo con mi amor, sin un solo quejido.
Hallándote en la luz, detrás de los visillos,
me acerco hacia un contacto, más puro y más sincero.
No sé si por amor se mata, pues si muero,
he de tómalo en serio, no es juego de chiquillos.
El juego del amor me arrastra a la tristeza,
llegando con tu ausencia, si no te siento cerca
y acaso, mi obsesión es tan vacía y terca,
que la preocupación ocupa mi cabeza.
Como un rayo de luna, que emerge en la distancia,
acudes a mi mente, en noche entreverada,
soñando en mis anhelos, que alguna madrugada,
me traiga un despertar feliz, y en su constancia,
podré sentir la vida, que por plena,
la he visto florecer con tus progresos,
llegando con tu amor, hasta mis huesos
creciendo hasta formar la luna llena.
Son fases de una misma sensación,
que acude en el amor, y cada noche,
me inundas con tu luz, en un reproche,
que intenta ser el centro de atención.
Así se manifiesta un corazón,
cuando el amor es todo un sentimiento,
que busca sólo el reconocimiento
de ser objeto de mi adoración.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario