se pierden en la negrura de una noche eterna.
Caminan a tientas, sin luz,
con los brazos extendidos.
Nadie escucha sus gritos, ni el llanto ahogado
en el interior de sus cráneos, despojados
de carne y de esperanza.
No pueden volver a regenerarse en vida,
no existe la vida, ni siquiera en los recuerdos
más recientes.
Hemos muerto sin saber porqué,
y todas las respuestas han sucumbido
con nosotros, por nuestra negligencia.
Nos hallamos en la negrura
de una noche eterna, sin saber, si un día
volveremos a ver un nuevo amanecer.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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