jueves, 2 de octubre de 2025

Un viaje sin un final.

El viaje nunca termina,
si parece detenerse,
puede ser, por atreverse 
a remontarse, y culmina
otro nuevo recorrido 
sobre el camino trazado 
y una vez, ya descansado,
recobra el pulso perdido.


Caminamos todo el trecho 
con la voluntad en alto,
para presenciar un salto 
que nunca llegará hasta el techo.


Por razón y por derecho,
nuestro sino es caminar,
cruzar la tierra o el mar,
con la ansiedad sobre el pecho.


Nuestro aliento se dirige,
hacia el rumbo que nos rige.
Y hasta el fin de nuestros días,
entre penas y alegrías,
llevamos poco equipaje,
tan sólo, un único traje,
porque si la vida ataja,
nos servirá de mortaja.


Lo demás, aquí se queda,
siendo polvo en el olvido,
de poco te habrá servido,
si, al seguir en la vereda
de este viaje sin final,
que a veces no se disfruta,
te desvías de la ruta
del trayecto original.

Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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