la linfa que recorre, de repente
el desvelado espacio de tu frente
y gota a gota cae, se viene abajo.
Corona de brillantes, que destellan,
como un rocío en álgidos momentos,
tus manos hablan de los sufrimientos,
que sobre la labor, ahora se sellan.
Unidas en una común entrega,
consiguen la unidad en la hermandad,
mano a mano, ante la necesidad,
de obtener pequeños granos en la vega.
De la harina, con su prístina pureza,
nace el pan que, sobre el horno y por su hechura,
crecerá sobre la firme levadura,
pues es parte de su naturaleza.
Así se alcanza el fruto en la labor,
el pan que se reparte cada día,
se muestra con la fe y con la alegría,
que tuvo en su cosecha, el labrador.
Escrito en Octubre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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