se guardan esos amores
que se tornaron dolores,
de un enorme sufrimiento.
Soledades que golpean
un corazón malherido,
fatigado y dolorido
y en su dolor se recrean.
Las palabras balbucean
requiebros de amor latente,
pues el corazón no miente
y en su memoria, se airean.
Este amor se está muriendo
y entre las sombras, perdido,
permanecerá escondido,
su muerte se va admitiendo.
Porque, todo lo que llega,
termina por consumirse
y así deberá asumirse,
tu capacidad de entrega.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“ zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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