que en un sueño, o en un anhelo
imaginamos el vuelo
en la tierna juventud.
En ese espacio elocuente,
pretendemos regresar,
para así, poder volar
de una forma diferente.
Porque en esa exploración,
hay un techo que soñamos
y tal vez, nos acercamos
en aras de una ilusión,
al imaginar la meta
que se pretende alcanzar
y no se puede explicar
desde nuestra mente inquieta.
Permanece esa constancia,
de todo lo imaginado,
pues aquello que has soñado,
recuerda tu tierna infancia
y sobre el recuerdo, queda
el fruto de aquel anhelo,
cuando soñabas un cielo.
sobre una brillante seda.
Así es lo que soñamos,
su suave transformación,
no es, sino la elección
de aquello que deseamos,
Aunque el cielo es infinito
y no se puede alcanzar,
inténtalo, que al soñar,
se ha de poder …yo te invito.
Consigue la proyección
de ese sueño inalcanzable,
ese reto inolvidable,
que brotó en tu corazón.
Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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