Hacía grandes pausas, como si quisiera
dar más forma a la palabra, o simplemente
hallar un sentido más amplio
a sus pensamientos, antes de compartirlos
a través de su voz.
No buscaba la perfección, pero si la exactitud
en la interpretación, para evitar malos entendidos.
No quedaba lugar para el ruido estrepitoso,
o la duda, sin una licencia aprobada
por los cánones de una docta sabiduría.
No recuerdo la fecha de su nacimiento,
era como si siempre hubiera permanecido
entre nosotros.
Su mirada llegaba hasta lo más hondo
del alma y había en ella, una profundidad
aún no explorada.
Difícil de averiguar por las mentes simples,
cuando trataban de diseccionar
cada expresión verbal, que no comprendían.
Era un verso libre o un verbo que tomaba
la forma exacta, antes de rodar en las esferas
de otras mentes.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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