destino en la mañana, que promete
un sol en su rielar, resplandeciente,
que brilla sobre el cielo y compromete,
a disfrutar la aurora en su presagio
y valorar el día en que vivimos,
como la dulce nota de un adagio,
en toda la armonía que sentimos.
Avanza la mañana, en la frescura,
que guarda en el rocío, la emoción,
brotando en su belleza, la ternura
que vibra dentro de mi corazón.
El día es un milagro sucedido,
que puede y debe siempre, repetirse,
se escucha en el compás de tu latido
y bajo tu presencia ha de vestirse.
Vestirse con la luz de la inocencia,
con calma, en la virtud que prevalece
y marca su tesón y su prudencia,
llegando a despuntar, cuando amanece.
Escrito en Abril 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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