y el beso que se da por perdido, amarga
en la boca, cuando el aliento se congela
en la desesperanza.
Hay siempre un intento de recuperar la forma
original de la inocencia, a pesar de los clavos
que se aferran a tu alma.
Jamás nos damos por vencidos, buscando
en el amor, un sentido a nuestras vidas.
Soplan vientos contrarios, helados,
en esa falta de calidez que, acaso antes
tuvimos dentro de nuestro pecho.
No hay cerraduras en la mente,
ni en el corazón, por ello debemos encontrar
en los abrazos, la suficiente ternura, como
para preservar la temperatura idónea,
que toda expresión de amor debe tener.
Escrito en Abril 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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