siento que voy, despacio al desvarío.
No hay luz existente
que a mis ojos acuda,
sino dudas,
que pesan sobre mi mente.
Animal hambriento de placeres,
de cálidas noches y amaneceres.
Acaso, por broche, una ilusión furtiva,
con que justificar,
mi largo caminar
y mi gastada saliva.
Palabras, sólo palabras
que flotan boca arriba,
palabras que nadie labra
y el viento las derriba.
Escrito en 1984 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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