martes, 1 de abril de 2025

El espejo de mil caras.

El silencio se hace eco del pensamiento 
y emergen preguntas que flotan en la razón,
desde el subconsciente.
Preguntas para afianzar la identidad 
que intuimos, pero desconocemos.


Esa conexión con lo divino, desde el principio 
primordial de la consciencia, al reconocernos 
únicos e individuales, a pesar de los millones 
de células que nos componen.


Nacemos del letargo del tiempo, 
para despertar a una realidad que, sentimos 
en esa unidad, palpitando en nuestro interior.
Todo lo que conocemos y vivimos, es creado 
por nosotros mismos, desde el nacimiento 
de nuestra consciencia.


Acaso, el mundo que nos es reconocido,
no sea más que, creaciones propias 
de nuestras mentes, y el tiempo sea
un accidente en nuestra memoria, brotando 
desde la imaginación, para seguir una pauta
existencial, en la ubicación, 
en la que colocamos, cada una de nuestras 
experiencias de vida.


¿Qué es nuestra propia vida, 
sino la consciencia de ser y estar,
tomando como punto de referencia, 
cada conexión en otras vidas, en las que 
nos reconocemos como una minúscula 
parte de un Todo?
Llamadlo Dios, Existencia o Energía creadora.


Somos, porque tenemos consciencia de ser,
en cada manifestación que nace del silencio 
de la razón, y provoca un estado de admisión,
en el que nos sentimos una realidad palpable,
dentro de otras esferas que, convergen 
en nuestra órbita existencial.


Soy porque eres y me reconozco en tí,
en un efecto de espejo en el que, cada reflejo 
es una versión de mí mismo.

Escrito en Abril 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


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