una música incierta, bajo el pesado
ritmo de los timbales que, anuncian la muerte
de los escarabajos.
La estridencia declara una incomodidad,
que impide taponar los oídos
entre los pabellones auditivos y los lóbulos,
por la decreciente calma, durante la última
crispación de los nervios, anudados sobre
el mástil de una guitarra
Un arpa produce los arpegios inconfesables,
que están suspendidos de las cortinas raídas,
cuando pasaron por el tiempo ambiguo
de un ayer con un mañana con resaca.
No pueden llorar los vidrios de las ventanas
y apenas se escucha el llanto de sus cristales,
sobre las paredes de la habitación.
No todo el sonido es música, ni todo el océano
cabe en el fondo de una botella.
Prefiero pensar en la calma futura, que brotará
desde un pretérito desasosiego, al acallar
las voces, devoradas por un silencio,
que guarda su misterio, en la cripta vacía
de mis pensamientos.
Escrito en Abril 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“ zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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