del silencio.
Armónicamente vibra en la pulsación
de las yemas de los dedos.
En cada suspiro hay un acorde que sale
del pecho, como si se tratara de una caja
de resonancia y rítmicamente, se escucha
un compás de fondo con cada latido.
Somos música desde la concepción de la voz,
en la existencia misma de la creación.
Las almas en sintonía armonizan en una
amalgama de distintas cadencias,
sobre el escenario del universo.
Existen voces y sonidos en el umbral
del silencio, como crisol donde
pueden forjarse los milagros sonoros
más espectaculares.
El silencio tiene su propio sonido, que duerme
en la cadencia de cada armónico declarado.
Desde la caricia, hasta la pulsación más dura,
la voz se estimula en las cuerdas que tañen
las voluntades, cuando entendemos que,
la música nace de la fuente de toda creación.
Escrito en Abril 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz".
(Inspirado en el tema de Pink Floyd “ The greath gig in the sky”)

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