que, el tiempo deja sobre los caminos
que recorremos.
Sólo el viento y el agua, desgastan
sus impávidos rostros.
Aventamos piedras, durante la incertidumbre
que pesa en nuestra identidad, al no averiguar
la dimensión que tienen cada uno de nuestros
pasos en su recorrido.
Se cubren de barrio los ánimos bajo la lluvia,
cuando el polvo adherido a nuestros pies,
se desprende con la fuerza de las celestes
lágrimas y sobre la mineral utopía
de nuestra vida, va quedando un rastro
de impurezas, apenas imaginadas,
ni percibidas.
Miramos al cielo, mientras nos vamos hundiendo lentamente,
por el exceso de peso en nuestras erróneas convicciones.
Aventamos piedras que, tarde o temprano
caerán irremediablemente sobre nuestras
conciencias.
Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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