incomparable, para pintar con luz
todos los colores que flotan en las órbitas
de nuestros sueños.
Es abrir una ventana a la caricia del sol
y dormir, soñando con la frialdad de la luna,
una luna de tenue luz, pálida, melancólica.
Cerrar los párpados como postigos, para que
el exceso de claridad no dañe nuestros ojos.
Abrir la mente a la imaginación,
recrear emociones y bordar con hilo de seda,
todos los anhelos que vagan entre el espacio
de nuestras realidades y se muestran
en los espejos de agua, que reflejan una luna
prendida sobre un corazón enamorado.
Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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