aunque es penosa la espera,
como lágrimas de cera,
que sobre el pábilo arde.
Esa espera te consume,
como una vela temprana,
encendida en la mañana,
en un tiempo que no asume.
Derrama un tiempo, en la angustia
que emana de su impaciencia,
aun en la plena conciencia
de una esperanza, ya mustia.
Pues, todo a tu alrededor
va girando y poco queda,
y es muy posible, que pueda
apagar su resplandor.
Nunca es tarde, si la vida
te concede algún receso,
para aligerar su peso,
siempre en su justa medida.
Porque todo pasa y queda
una huella en tu memoria,
con el paso de la historia,
sin que en su labor, se exceda.
Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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