esa sensación que enerva,
una vez que se devana,
el ovillo de esta lana.
Tan fina como la seda,
que ahora se desenreda
y al estirarse la hebra,
tarde o temprano, se quiebra.
Así, en el gozo inconsciente,
la vida pasa factura
y termina tu aventura
quebrándose de repente.
Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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