miércoles, 14 de enero de 2026

Un caballero andante.

Me visto con el ropaje
del hombre que habita en mí,
no es un gesto baladí,
pues es todo mi equipaje.


No he de llegar el primero,
ni el último en mi labor,
pues si se trata de amor,
siempre seré un caballero
tristemente desolado
y en esa desolación,
no pierdo mi condición,
al sentirme abandonado.


Es el precio que pagamos,
al tener la vocación 
de amante, en esta cuestión
por la cual, nos entregamos.


Un hombre, siempre responde 
con amor, ante el desvelo 
que es el fruto de su anhelo,
pues su valor no se esconde.


En el amor, nunca pierde,
porque no es un riesgo vano,
aunque, tendiendo su mano,
sienta un dolor que le muerde.


Sobre su alma, hay matices 
que se grabaron a fuego,
para ir sanando luego,
sus profundas cicatrices.


La nostalgia siempre queda,
al recordar que has amado 
y en su lugar, has dejado 
una caricia de seda.


Pues el secreto de amar,
es en el orden primero,
ser el justo caballero,
que jamás han de olvidar.


Por tu porte y tu semblante,
siempre te ha de preceder,
tu forma de proceder,
como un caballero andante.

Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




No hay comentarios:

Publicar un comentario