en los campos, que son míos,
bebiendo en los regadíos,
que fluyen a duras penas.
Malas hierbas, hierbas malas,
para mi incomodidad,
de una mortal lealtad,
igual que el plomo en las balas,
que trazan su recorrido
de muerte en la sepultura,
con una ruta insegura,
como un guijarro perdido.
Malas hierbas, son ajenas
y jamás las he sembrado,
sobre un campo dislocado,
que agoniza entre sus penas.
Malas hierbas, su tristeza,
marchita las hierbas buenas,
aquejadas por las penas,
carentes de su belleza.
Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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