domingo, 18 de enero de 2026

Vivir para olvidar.

Todo mana, porque fluye 
desde el punto de partida 
y el tiempo de nuestra vida,
es tiempo que se diluye.


Igual que se muestra, viene 
y se va, pues es su sino,
así es nuestro destino 
y es que, en nada se entretiene.


No queda tiempo de espera,
para que quede resuelta,
la vida gira en su vuelta,
aunque al final, no se quiera.


Producto de la inquietud 
es ese tiempo temprano,
que escapa de nuestra mano 
en la tierna juventud.


Y aunque lo vemos muy lejos,
se llega a la conclusión
de que, en nuestra distracción,
nos vamos haciendo viejos.


Se pierden nuestros cabellos,
se va arrugando la piel 
y se va agriando la miel 
de los instantes más bellos.


Cuando todo se ha aprendido,
comenzamos a olvidar 
y el tiempo de recordar 
va a quedarse en el olvido.

Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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