jueves, 22 de enero de 2026

Saboreando nuestro tiempo.

De la misma fuente, fluyen
los días y los segundos,
en los espacios profundos,
que se sienten o se intuyen.


Sobre el agua cristalina 
de un tiempo, que nos remite,
cada escena se repite,
sin saber qué se avecina.


Si acaso, una tempestad 
en un día triste, aciago,
o sobre la quietud de un lago,
toda la tranquilidad.


La fuente, mana lo mismo 
desde la angustia o la calma
y va sintiendo tu alma,
lo profundo de su abismo.


Sólo en tiempo reposado,
se disfruta del frescor
que nos transporta al amor,
sobre su cauce calmado.


Agua de vida y sustento 
de ese tiempo que discurre,
mientras la vida transcurre,
con un ágil movimiento.


Nos cabe en el pensamiento,
tan sólo, la concepción 
nacida de la emoción,
al sentir cada momento
que, en la boca, desleído,
se comienza a degustar
y se empieza a valorar 
todo el tiempo que has vivido.

Escrito en Enero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.








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