sábado, 21 de marzo de 2026

El lenguaje del verso.

No pienso dimitir en mis quehaceres,
es tanto lo que, al fin tengo asumido,
que llevo mi verso comprometido,
rasgando todos mis amaneceres.


El día está naciendo y mientras crece,
el verso va  alcanzando un nuevo vuelo,
presente en el espacio de mi anhelo,
alerta en el poema y su despiece.


Pues, vierto mi sentir y mi experiencia 
en todo lo que pienso y luego escribo,
no sé, si acaso aquello que percibo,
es fruto del tesón o la inconsciencia.


Pues nada se limita en la palabra,
que nace en la virtud, si es comedida,
en cada estrofa hay signos de mi vida,
sobre un erial, que el verso siempre labra.


Se encuentra la razón, como homenaje 
de un pensamiento libre y adecuado,
que brota al sentirse pronunciado,
cargado por la voz, en  su bagaje.


La voz es el lenguaje que interpreta 
el verso que nació del pensamiento 
y en cada nuevo nacimiento,
una nueva versión, se muestra inquieta.


No pienso dimitir, porque es la vida,
que intento reflejar con poesía
y brota sobre el sol de cada día,
con una nota libre y sostenida.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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