martes, 31 de marzo de 2026

Despertar ante un bombardeo.

Era de fuego, de fuego y agua calmada,
después de devorar la tierra, 
que se abría paso, bajo nuestros pies.



Era la tensa calma de una angustia,
predecesora de un desastre remoto,
que llegó a alcanzarnos 
durante un sueño agitado por el insomnio,
agorero de una inquietud telúrica,
que anunciaba la pérdida de un hogar vacío 
y una esperanza, ahogada en un cubo de zinc.


Afuera, iban cayendo las últimas estrellas,
sobre las calles desiertas, y un presagio 
incómodamente cierto, se desmembró 
en hilos de constancias, sobre las arenas 
del tiempo.


Fuego y agua.
En el aire van quedando las huellas grises
del humo, atravesado por el brillo 
de un rayo mortal.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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