En un carro de fuego, viajan las ilusiones
y se consumen por el ardor que ponemos
en nuestros propósitos.
Una parte de nosotros mismos se detiene,
impregnando las piedras, en los caminos
que recorremos y existe una actitud demoledora,
que sella para siempre
todas las expectativas que se desgastaron,
ante un pasado que soñaba con un futuro
mejor.
Nos abrimos en canal, dejando el alma,
sensible a la adversidad y solamente
en la constancia, nos sentimos proyectados
como una sola idea, a punto de brotar,
bajo el hábito que nos ponemos,
para pasar desapercibidos.
Sin embargo, una extraña luz interior,
manifiesta esa dedicación innata,
en la aventura de encontrar nuestra identidad
en todos los espejos que guardan
nuestra imagen más real y auténtica.
¿Espejismo o realidad encubierta,
bajo las duras capas de la inconsciencia?
No albergo en mi interior, ninguna certeza,
pero mis dudas se visten de rosa, cuando
en mi vida surge un nuevo descubrimiento.
¿Somos aquello que pensamos o pensamos
ser, para sentir nuestra existencia?
Un sueño de la razón acaso sea la vida,
una invención, o una imagen grabada
en el recuerdo.
Somos, nos sentimos y reconocemos.
la existencia se plasma sobre un encerado,
que el tiempo va borrando…inexorablemente.
Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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