después de este demencial
amor, entre el bien y el mal,
que en mi avidez, se sustenta.
Eres un rayo de luz,
que penetra por mi alcoba,
sobre una sombra caoba,
desnudando su capuz.
Un misterio que desvela
el sueño más inmediato,
un impulso y arrebato,
que en mi sentir se revela.
El arco donde proyectas
esas flechas de Cupido,
porque el amor, es sentido
sobre unas horas perfectas.
Horas que, buscan inquietas,
su lugar en la emoción,
para dar al corazón
la rima de los poetas.
Porque el poema más bello
es plasmar sobre tu amor,
la ruta del trovador,
pues he nacido para ello.
Para cantar la belleza,
que me hace vibrar, si amando,
al final, voy encontrando
un lugar en mi cabeza.
Pues, preso de la emoción,
perdemos todo el sentido,
cuando ya, hemos ofrecido
todo nuestro corazón.
Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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