el peso de nuestras vidas
y algunas marcas y heridas,
que sin duda, soportamos.
Sobre la espalda, el calvario
con una pesada cruz
y en la esperanza, una luz
que nos asiste a diario.
Una determinación
de seguir firme en el paso,
sin temor ante el fracaso,
con fuerza y resolución.
Nada se debe quedar
al amparo de la duda,
pues en el temor se escuda,
lo que no has de realizar.
Porque no estás convencido
del éxito en la aventura,
no es sólida su estructura
y te has dado por vencido.
Es otro peso añadido
al cotidiano vivir,
el precio por existir,
tristemente resumido.
Mas, el valor se demuestra
al enfrentarse al problema,
tu vida traza un esquema
y para dato, una muestra
de todo lo que has vivido;
comenzando a caminar,
no hay nada que desechar
en este tiempo asumido.
El peso está repartido,
entre el fin y esa ocasión,
que lleva a la conclusión
del camino recorrido.
Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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