pues, si no encuentra la calma,
la desazón en su alma
es algo que no supera.
Un gesto siempre prudente,
es recurrir a la ciencia
de poner en tu paciencia,
una espera inteligente.
Pensar que, está por llegar
todo aquello que se ansía,
aún no se ha acabado el día,
lo bueno se hace esperar.
Producto de una obsesión
es tu mente divergente,
por todo lo que se siente
y ve tu imaginación.
Se sufre más, si imaginas
que el tiempo se ha detenido
y todo lo que has sentido
es como un millón de espinas.
Al final, todo se presta
a una atención enfermiza,
donde el tiempo se eterniza,
sin obtener su respuesta.
Se abre ante ti, todo el cielo,
cuando irrumpe en la llegada,
la espera finalizada,
del tiempo que fue tu anhelo.
Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario